Recuperar la novela que escribí de joven
- Juan Zavala
- 10 may 2023
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 26 mar
Bueno, como ya les había prometido en diciembre, ha llegado la hora de compartirles mi proceso creativo. Sobre todo ahora que han pasado algunos meses y he logrado escribir algunos capítulos certeros, quisiera contarles entonces cómo la he pasado. Iniciaré contándoles el por qué decidí recuperar una novela que comencé a escribir cuando tenía 17 años.
Inicié a escribir esta historia en el 2014, cuando me encontraba cursando la preparatoria, estaba enamorado y no me importaba mucho el porvenir. En ese entonces era un escritor soñador, de aquellos que no respetan los cánones establecidos y poco saben de ellos. Escribía todas las noches, de todas las cosas que se me ocurrían, que por lo general eran del género de terror, pues en ese entonces Stephen King era mi maestro. Recuerdo que siempre que terminaba una historia, corría emocionado a mostrársela a mi novia de ese entonces, la pobre tenía que soportar en nuestras citas la lectura de párrafos mal redactados y faltas de ortografía (hasta el día de hoy le estoy enteramente agradecido por todo el interés que mostró, o al menos la molestia que se tomaba para mostrarse así). Ella fue mi primera novia, nos conocimos en la secundaria y hasta ese momento compartíamos los largos días de invierno juntos. Fueron aquellos días que pasé con ella los que me inspiraron a contar una historia de amor, que en aquel momento era tan distinta a la que escribo hoy.
Inicié entonces con el proyecto de la novela, utilizando los cuadernos escolares en el día y pasando los borradores a la computadora por la noche, dispuesto siempre a mostrarle mis avances a mi compañera. No recuerdo cuánto tiempo duró aquella fascinación por escribir esa historia, pues nunca la pude concluir, de lo que sí estoy seguro es que logré escribir cerca de treinta y tantas páginas, que para ese entonces era un gran logro. Por otra parte, el comienzo de mi carrera universitaria en marketing me obligó a desviarme a otros asuntos, dejando en el olvido la escritura y aquel proyecto.
Fue casi ocho años después, cuando, revisando un viejo correo electrónico en desuso, me encontré con el borrador de aquella novela. Nostálgico, leí las palabras que en ese documento habitaban y me di cuenta de que la historia todavía tenía mucho que decir. Mi instinto de escritor (sí, tenemos uno), me decía que era momento para recuperar ese texto. Decidí entonces reescribirla, pues para ese momento había terminado mis estudios en literatura y ahora tengo mucha más experiencia en la escritura que cuando era joven. Además, una extraña obligación rondaba sobre mí, pues ese borrador fue parte de los motivos para formarme como escritor. Mi versión joven comenzó esto, me tocaba a mí terminarlo.
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