La configuración del zombi a través del tiempo
- Juan Zavala
- 10 may 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 26 mar
Despiertas. Te duele la cabeza y el estómago, no recuerdas cuándo fue la última vez que probaste algo que pudieras llamar comida. Te incorporas, hace meses que no ves a otro humano, piensas que quizás eres la última persona sobre la tierra. Te lamentas, pero no hay tiempo para hacerlo, porque los escuchas caminar despacio, afuera del edificio donde te refugiaste la noche anterior. Sabes que te alcanzarán, ellos no se rinden, no saben hacerlo, huelen tu miedo, tu humanidad o lo que queda de ella. Están cerca...
Toma un respiro, no está ocurriendo, los zombis son meramente ficción, incluso si Estados Unidos cuenta con un protocolo de seguridad nacional para combatirlos (estos sujetos se toman todo en serio), no son reales. De cualquier manera, tampoco hay que menospreciar su quehacer terrorífico, ya que representan algo más que un conjunto de seres con sed de cerebros; simbolizan un miedo del siglo pasado que sigue vigente y que día con día se configuran de acuerdo a los problemas actuales.
Como se sabe, cada generación cuenta con un arquetipo de monstruo que responde a los defectos de la sociedad en turno. Se tiene, por ejemplo, al hombre cruel y aristócrata en Drácula de Bram Stoker, o el miedo a la otredad en Frankenstein de Mary Shelley. Sin embargo, ninguno de los anteriores ha mutado tanto como lo han hecho los zombis. Y es que su creciente aceptación en el imaginario colectivo responde a una preocupación de igual magnitud, que se encuentra en constante cambio. Esta configuración del monstruo moderno puede ser clasificada en tres momentos de su existencia, que debe ser repasada si queremos sobrevivir a los no vivismo.
La referencia más antigua que se tiene del zombi (llamémosle zombi cero) proviene del folklore haitiano, donde algunos isleños aseguraban que brujos vudús revivían a los muertos a través de magia negra, con la finalidad de hacerlos trabajar en los campos azucareros. Ahora se sabe que este mito fue una justificación para la explotación laboral de los esclavos de aquella isla. La leyenda se popularizó cuando Estados Unidos ocupó el territorio haitiano en 1915, causando un inmenso terror en los norteamericanos con estas historias. De esta manera, para 1927, William Seabrook publicó una crónica de su viaje a Haití con el nombre de The Magic Island, la cual causó un gran impacto en Occidente; nada se sabía sobre la magia vudú, ni de sus rituales, e incluso, se acuñó por primera vez la palabra zombie. En este momento, el virus "zombístico" comenzó a propagarse lentamente por el mundo.
El zombi cero no tardó en transformarse y pasar de ser una representación de la esclavitud, a tener un significado más complejo. Fue en 1968 cuando George Romero, con su película Night of the Living Dead, colocó los cimientos de lo que hoy se conoce como el zombi moderno. Para ese momento los problemas sociales iban en aumento, ya que Estados Unidos (de nuevo ellos) habían declarado la guerra a Vietnam y además se vivía con un constante miedo a un enfrentamiento nuclear con la Unión Soviética. Este temor está bien representado en el film, ya que es la radiación la que da vida a los muertos. De la misma manera, como expresa Diego Labra en su ensayo "¿Por qué fantaseamos con el apocalipsis zombie?", se muestra un temor al derrumbamiento masivo del sistema, ante un estado que no puede resolver un conflicto de esta magnitud. Por otra parte, el zombi moderno puede ser tomado como una discriminación de las masas (que es más que evidente en el zombi contemporáneo) y su constante desplazamiento, además de ser una clara crítica al consumismo excesivo que provoca el capitalismo tardío. En este punto, la raza humana ya había sucumbido ante este nuevo monstruo.
Con el paso del tiempo, el zombi moderno se popularizó por el mundo, su figura fue representada en toda la cultura pop: en una infinidad de películas, libros, series, videojuegos y hasta en vídeos musicales bailando una corografía (sabes de quién hablo). Su significado no tardó en responder a otra inquietudes sociales que surgieron en el siguiente siglo. Como explica J. F. Gonzalo en Filosofía zombi: el monstruo pasó de ser una crítica política a un fenómeno psicológico de comportamiento social. Esto se debe a que, en las nuevas representaciones, el zombi forma parte del entorno postapocalíptico; hay una aceptación por parte de los sobrevivientes de coexistir con él, configurándolo como "el otro" dentro de este mundo ficcional. En otra palabras, se acepta que vive entre los humanos como una catástrofe no controlada, lo que puede referirse una preocupación por el incremento migratorio que se ha dado en los últimos años en países de occidente como Estados Unidos o Suiza, donde el desplazamiento de masas comienza a ser preocupante debido a la escasez económica y de recursos. De esta forma, el zombi puede representar una plaga que agota todo a su alrededor.
Otro punto a considerar del ensayo de Diego Labra es la interacción entre los sobrevivientes, los cuales pierden su humanidad al encontrarse expuestos a un mundo sin leyes y sin regulación. Es aquí donde impera la ley del más fuerte y los instintos primitivos. Un claro ejemplo de esto es la serie de televisiva The Walking Dead, donde los protagonistas deben abandonar su humanidad para sobrevivir, pues de lo contrario terminarían sucumbiendo, no por los zombis, sino por sus iguales. De tal manera, el humano termina siendo más monstruoso que el monstruo.
Y ahora, es momento de prepararnos para lo que se avecina, ya que el zombi sigue cambiando y las preocupaciones sociales con él, sirviéndose en este momento de las tecnologías y el mundo virtual para mordernos y transformarnos. Aún queda tiempo de preguntarse el porqué del cambio y del futuro que nos espera. Así que recoge tu arma, levántate del suelo, que las hordas zombis no paran de llegar al edificio; toma mi mano y salgamos a combatir a este monstruo.
[2019]
Referencias
Labra, Diego. (2012). "¿Por qué fantaseamos con el apocalipsis zombie?", El todo de Astier, volumen 3, número 4. Argentina: Universidad Nacional de La Plata. pp. 95-104.
Fernández Gonzalo, Jorge. (2011). Filosofía Zombi. España: Anagrama.
Yáñez, Erick. (5 de noviembre 2015). Zombies: ¿Por qué nos da miedo? [Audio en podcast]. Recuperado de: http://psicofonias.com.mx/por-que-nos-da-miedo
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